lunes, 22 de agosto de 2011

Pensar y No Pensar


Lo más aterrador de un asesino es que parezca tan común y corriente como cualquier persona. Que sea incapaz de observarse actuando ni de reflexionar sobre lo que está haciendo, ni de salirse de sí mismo y mirar el mundo desde la perspectiva de la otra persona. Igual de peligroso es aquel que sabe lo que busca y justifica sus pensamientos con acciones. Esta es la diferencia entre el no-pensar y el pensar desde la barrera de la intolerancia.

En el primer caso tenemos a Adolf Eichman, uno de los principales organizadores del Holocausto Nazi, capturado en Argentina y llevado a juicio en Israel. La filósofa política Hannah Arendt lo siguió de cerca y en su famoso libro Eichman en Jerusalén, la banalidad del mal afirma que Eichman era irreflexivo y que por más que se intentara no se encontraban rasgos perturbadores en su personalidad. El solo hacia su trabajo, al igual que miles de hombre y mujeres alemanes que trabajaban día a día en los campos de concentración Nazi; y en su caso particular, era como estar si estar, simplemente cumpliendo a cabalidad las ordenes, deshumanizando a los demás y sin mostrar el menor rasgo de arrepentimiento.

En el otro espectro tenemos a aquellas personas que piensan y planean sus acciones con un fin y una ideología en mente. Tal es el caso de Anders Behring Breivik quien el pasado 22 de Julio asesinó a sangre fría a 69 personas en la isla de Utoya, más otros 8 en una bomba en un edificio gubernamental de Oslo. Al igual que Jared Lee, quien en Tucson Arizona disparó a la congresista Gabrielle Gifford y mató otras seis personas a comienzos de este año, ambos justificaron sus acciones con escritos de ultraderecha a modo de legitimar su ideología. La recuperación de los “auténticos” valores cristianos y la inmigración de ciudadanos del “tercer mundo” han sido la bandera para que grupos y personas radicales expongan su intolerancia y su falta de pensamiento crítico.

A través de la historia el conflicto humano y la violencia han encontrado la forma de canalizarse y salir a flote bajo el manto de cualquier doctrina. El problema es que si se culpa a toda la sociedad, la responsabilidad se diluye y nadie termina pagando. De allí la importancia de un pensamiento crítico que analice las inconsistencias de fondo en cuanto a opiniones, pensamientos y juicios racionales.

Lo peor es que el mundo en vez de analizar, comprender y combatir las causas del fanatismo y la intolerancia, se lava las manos afirmando que estos individuos son simplemente desadaptados o enfermos mentales y no el producto de la sociedad en la que viven. Bien diferente hubiese sido la historia donde el francotirador no fuese noruego y blanco sino inmigrante y musulmán. Estaría toda Europa y el mundo occidental condenando a toda una raza por considerarla extremista y sectaria.

Cuando el pensamiento se transforma en acción pero esa acción es reprochable se cae en el dilema de si es mejor observar pasivamente o ejercer la libertad ideológica. No obstante el pensamiento crítico es esencial ya que cuestionar la sociedad y sus sistemas solo sirve para hacerlos mejores. Si embargo, la libertad de pensamiento también conlleva una responsabilidad ya que conocer mucho y ser inteligentes no significa tener racionamientos éticos y morales acertados. Como afirmaba Sócrates “la realidad existe pura y exclusivamente porque nosotros la construimos” y en este sentido se aplica el dicho de que siempre se peca sea por acción o por omisión. Por eso hay que estar atentos y ser escépticos antes cualquier asomo de intolerancia y fanatismo de cualquier tipo en una sociedad en la que se hace cada vez más fácil difundir cualquier manera de pensar por dañina y peligrosa que sea.

viernes, 6 de mayo de 2011

Las Enseñanzas de Fukushima


Segura, limpia y confiable, es la manera como se ha venido vendiendo la idea de la energía nuclear en los últimos años. Un cambio de imagen de las pavorosas bombas atómicas a las ingeniosas y modernas plantas nucleares que solo pueden poseer los países del primer mundo. La transformación de un recurso de guerra en una fuente de paz y progreso.

Desde los años sesentas las centrales nucleares se han expandido a lo largo y ancho de las costas en su mayoría del hemisferio norte, asegurando una fuente de agua permanente para mantener los reactores fríos y libres de peligro. No bastó que en 1986 la fuga de un reactor en Chernóbil hubiese puesto en entredicho la seguridad en dichas instalaciones y en medio de la guerra fría occidente corrió a culpar del desastre a las deficiencias del sistema político-administrativo ruso mas no al uso de la energía nuclear per-se. El uranio enriquecido solo es bueno si está en las manos indicadas y lejos del riesgo terrorista.

Pero esta vez el terremoto y posterior tsunami en Fukushima se encargó de cuestionar todos los beneficios de la energía nuclear. Ni las modernas centrales nucleares a prueba de terremotos, ni la meticulosa precisión de los japoneses, lograron evitar las fugas radioactivas que ponen a temblar a un pueblo que vivió hace poco más de medio siglo las trágicas consecuencias de las bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki.

De acuerdo a Gregory Jazcko, presidente de la agencia nuclear de EEUU, la situación de los seis reactores en Fukushima no es “estable” sino “estática”, queriendo decir con esto de que está controlada pero no mejora. A las dificultades para retirar el agua radioactiva y la precaria refrigeración de los reactores se suma el temor de los alimentos contaminados y el pescado cerca a Fukushima.

No se puede negar que la instalación de plantas nucleares logra satisfacer las necesidades energéticas de una creciente población mundial a la vez que ha contribuido a la disminución del efecto invernadero causado por las emisiones de dióxido de carbono como lo corroboraron los famosos ambientalistas James Lovelock y Patrick Moore. Así mismo, en países que no cuentan con energías fósiles, como Japón, la energía nuclear es una alternativa viable ante la posible crisis de los hidrocarburos que se avecina. Si el uranio hace parte de la corteza terrestre ¿por qué no utilizarlo?

Todos estos argumentos solo enmascaran los peligros latentes de la energía nuclear en una industria que por décadas no ha sido ni transparente ni abierta. El hecho de que la mayoría de la población no entiende los mecanismos de fusión o fisión nuclear y del riesgo de que la tecnología caiga en manos “terroristas”, han sido los argumentos utilizados constantemente para mantener al público en general ignorante de lo que pasa al interior de los reactores nucleares. Hay más riesgo en mantener ese manto de misterio y peligro que en informar a la gente de manera adecuada.

El otro argumento aduce el carácter retrasado de las demás energías alternativas generadas a través del agua, el aire o la energía geotérmica. Si se invirtiera un mayor presupuesto en el desarrollo de estas tecnologías al igual que si se regula el consumo excesivo de electricidad, quizá la energía nuclear no sería necesaria. Sin embargo, lo que si es cierto es que el consumo energético tiende a subir hacia un futuro, no a bajar, y cambiar los patrones de comportamiento de una sociedad que depende cada vez más de la electricidad es un reto inmenso para cualquier sociedad y en especial para aquellas que gozan de todas las ventajas que ofrece el mundo moderno.

Como sociedad el reto sigue siendo poder escoger lo mejor para cada uno pensando a largo plazo y allí es donde se deben valorar los riesgos. Mejoramos nuestros patrones de consumo apuntando al desarrollo acelerado de energías alternativas o le apostamos a una solución facilista para no tener que preocuparnos por el excesivo consumo de energía con la instalación de más plantas nucleares. Es como jugar a la lotería con el inconveniente de que siempre hay una posibilidad, aunque sea remota de que algo malo pueda suceder como en Fukushima.

jueves, 31 de marzo de 2011

La Nueva Revolución


Todo comenzó el 3 de Marzo del año pasado con la inmolación de Abdesslem Trimech, dirán algunos, o el 17 de Diciembre de 2010, aseverarán otros, cuando el tunecino Mohamed Bouazizi quien no aguantó mas tanta injusticia y humillación luego de que la policía destruyera su pequeño negocio procedió a prenderse fuego frente a un edificio gubernamental. Incluso se podría afirmar que el descontento no apareció de la noche a la mañana, que los pueblos también se cansan de esperar las bondades de unas autocracias cada vez más opresoras y corruptas. Del oportunismo de unos tiranos cuyas riquezas y herencias nunca son cuestionadas. Este es el panorama de lo que actualmente acontece en el Medio Oriente y el Norte del África, con una revolución que aun aspira a ser distinta, independiente y capaz de sustituir el status quo imperante en la región.


Las tensiones siguen creciendo en Algeria, Jordania, Yemen, Siria y Bahrein. En países como Egipto y Túnez las protestas se mantienen a pesar de la instauración de regímenes de transición, mientras que en Libia ya llueven bombas contra las fuerzas del régimen de Gadaffi.


Desde nuestra perspectiva occidental tendemos a analizar el problema como peleas entre tribus sectarias y fanáticas, corrientes religiosas o modelos de izquierda y derecha, tal y como los que imperan en nuestra región, siendo el debate de fondo mucho más complejo. Claro que no se pueden desconocer los intereses económicos y estratégicos de los países de occidente sobre la región, como en Bahrein donde, por ejemplo, opera la Quinta Flota de la armada Estadounidense. Pero tampoco se puede pensar que los levantamientos se deban única y exclusivamente a infiltraciones de la CIA, intereses de occidente o al apoyo de grupos terroristas sectarios como lo han hecho creer gobiernos como el de Israel o Libia.


Es verdad que cada país tiene su historia y que de alguna u otra manera ha dado lugar a las monarquías o dictaduras que imperan en la actualidad, unas apoyadas por movimientos populares, mientras que otras fueron promovidas por las potencias capitalistas en busca de asegurar su riqueza petrolera. En el caso de Libia, por ejemplo, Gadaffi salió victorioso de una revolución socialista durante los años setenta. En sus comienzos creó un sistema de salud y educación gratuita, así como una reforma agraria integral que ilusionó a los jóvenes de la época que no paraban de leer su Libro Verde. Pero con el paso de los años la corrupción y la tiranía tornaron a su régimen en uno tan autoritario y cruel que abiertamente llamaba a matar miembros de la oposición sin importar en que país se encontraran a la vez que glorificaba ciertos los ataques terroristas.


Lo que se vive actualmente en el medio Oriente y el Norte del África es la decepción por una causa en donde las injusticias también se tornan en un deseo de cambio hacia la posibilidad de un modelo más democrático y que esté acorde con los principios islámicos, si es que es posible. Allí es donde occidente debe entender que los pueblos están dispuestos a tomar las riendas de su propio destino y que no necesitan que las potencias les digan que hacer y que no.


Sin embargo, la realidad es otra. En entrevista a la revista Forbes, el economista Wallace Forbes aseveró que: “el dictador es considerado un hombre fuerte y de respeto cuando está de lado de occidente, pero es un tirano cuando no” (Revista Forbes Marzo 3, 2011). Está bien condenar a Gadaffi por bombardear a su propio pueblo pero ni una palabra se ha dicho sobre otros regímenes autoritarios que no han dudado en disparar a su propia, gente como en el caso de Bahrein o Siria.


Entre tanto primen los intereses globales por el petróleo, esta nueva revolución islámica va a tener muchas dificultades en salir adelante por su propia cuenta, sobre todo en países como Qatar o Arabia Saudita en donde los intereses económicos son aun mayores. En el pasado nunca importó que estas dictaduras oprimieran a sus pueblos siempre y cuando siguieran negociando con el petróleo. Y finalmente, si esta revolución lo que busca es mayor autonomía, nuevas constituciones y elecciones libres para satisfacer intereses políticos y económicos locales sin injerencias extranjeras ni infiltraciones terroristas, entonces, que prime la revolución.

miércoles, 5 de enero de 2011

De la Coca a la Cocaína


Dicen que del dicho al hecho hay mucho trecho y quizá este es el caso entre la planta de coca y la cocaína. Por eso afirmar que la coca y el alcaloide conocido como cocaína son lo mismo, es como decir que hay árboles de aspirina o plantas de ron o tequila. Esta visión sesgada a llevado a la estigmatización de quienes hacen uso de las plantas de coca y a una reducción del problema de las drogas a la sola erradicación de cultivos.


La siembra, la recolección y el uso de las hojas de coca se remontan a las culturas indígenas que han habitado las regiones cálidas y templadas en las selvas de lo que hoy son los territorios de Bolivia, Argentina, Perú y Colombia. Debido a sus propiedades estimulantes y anestésicas la coca se ha convertido en parte esencial de culturas ancestrales, quienes han empleado sus propiedades mágicas y curativas para evitar el cansancio, mitigar el dolor, curar enfermedades y hasta venerar a los dioses. Los colonizadores europeos rápidamente se dieron cuenta de estos beneficios y de allí fue llevada y comenzó a ser consumida en el viejo continente en donde causó furor al igual que el opio del Medio Oriente y la marihuana de la China. Es así como hasta comienzos del siglo veinte se les recomendaba a los turistas europeos deleitarse con esta “fantástica y reconfortante bebida”; e incluso la industria tampoco fue ajena a sus propiedades adictivas. Por ejemplo, la fábrica de gaseosas Coca-Cola utilizaba (y sigue utilizando) las hojas de coca importadas de manera legal desde el Perú y Bolivia para la fabricación de la bebida.

Primero se dio el auge de la marihuana y con ella vinieron a Sudamérica los compradores norteamericanos con semillas y grandes cantidades de dinero, convirtiendo su tráfico en un fructífero negocio a causa de la prohibición. Unos años después, también del norte, llegó la formula para fabricar la cocaína, un proceso que consistía en transformar en polvo blanco mediante la mezcla con ácidos, gasolina, acetona y otras sustancias altamente tóxicas a la hoja de coca para potenciar y hacer mucho más adictivo el producto final. Comenzando por el Perú y luego extendiéndose hacia Colombia y Bolivia, la producción de “pasta de coca” se ha venido convirtiendo desde los años ochentas y noventas en un negocio muy lucrativo. Las mafias llegaron como en los tiempos de las grandes caucheras a tumbar monte, matar indígenas y transformar para siempre toda una cultura asociada a la planta de coca. Luego vinieron los capos, los ejércitos regulares e irregulares, los colonos, los erradicadores, los comerciantes y toda una cadena que se beneficia del cultivo y la transformación de la planta de coca. La violencia se extendió sobre las regiones productoras como el Alto Huallaga en el Perú, el Chapare de Cochabamba (Bolivia) y la Sierra Nevada de Santa Marta y de la Macarena en Colombia. Y mientras en Bolivia la sindicalización de los productores junto con un fuerte tejido indígena hizo frente a las mafias cocaleras, en Colombia y en menor medida en el Perú, los grandes capos y los ejércitos irregulares se apoderaron totalmente del negocio.

Ahora, la guerra contra las drogas cataloga a todos por igual. Sataniza la coca y a quienes la cultivan, y a la vez se empecina en demostrar que para acabar la adicción y el consumo de la cocaína se debe arrancar hasta la última planta de coca sobre la faz de la tierra. No entienden que el conflicto por un lado se origina con las mafias que se enriquecen con la prohibición y por otro tratar la adicción no como un problema de salud pública sino como un problema delincuencial genera grandes gastos de recursos en control y no en prevención.

Sin embargo, esta ofensiva prohibicionista viene perdiendo terreno y ya la violencia toca a las puertas de los países del norte con mayor intensidad. Funcionarios públicos, investigadores, científicos e incluso miembros de las fuerzas armadas que han participado activamente en la lucha contra las drogas han venido promoviendo la legalización como una salida factible a todo el problema del narcotráfico. Pero mientras se da el tan anhelado debate público, en nuestras selvas ecuatoriales los cultivos de coca siguen siendo fumigados con glifosato que afecta la población rural; al mismo tiempo se conservan intactas las mafias y otros grupos al margen de la ley fortalecidos por las jugosas ganancias de la comercialización de la cocaína; y las comunidades locales e indígenas siguen viviendo en carne propia el flagelo de la guerra, la prohibición y la estigmatización.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Los Genes de la Discordia


¿Quisiera tener toda la información genética de su futuro bebe en una USB antes del parto? ¿O saber que enfermedades podría padecer, de que va a morir, o en que actividad se va a desempeñar mejor? Son preguntas que muy pronto podremos responder tanto por los avances de la biomedicina como de la genética. Un conocimiento de mucha relevancia y que tiene implicaciones tanto éticas como morales por el manejo que se le de a las investigaciones. Los beneficios pueden ser muchos, así como el posible riesgo de discriminación hacia varios segmentos de la población dependiendo de quien tenga acceso y como se le dé uso a dicha información.

Desde el descubrimiento del ADN, a mediados del siglo XX, el campo de la genética, o la comprensión de la herencia que se transmite de generación en generación, ha avanzado a pasos agigantados. En 1977 se secuencia el ADN del primero bacteriófago y ya en Abril del 2003 el Proyecto del Genoma Humano logra secuenciar los 20-25.000 genes que componen el mapa genético humano. Mientras este proyecto tuvo un costo alrededor de los 90.000 millones de dólares, hoy en día es posible secuenciar el ADN de un ser humano a un costo inferior a los 10.000 dólares y se estima que en unos 5 a 10 años su valor podría oscilar entre los 100 y 200 dólares. Esto implica que muy probablemente este genoma, disponible desde el momento de la formación del feto, sea entregado a los futuros padres en una USB o enviado por el médico vía blackberry o iphone.

Entonces la pregunta surge: ¿Qué implicaciones tiene conocer esta información? En la actualidad se han identificado más de 6.000 enfermedades de carácter hereditario y teniendo un análisis riguroso de los datos allí mostrados se podrían inferir futuras anomalías. Claro que algo parecido ocurre en la actualidad con exámenes que detectan enfermedades como el síndrome de Down y la Trisomía 18, y de estos se toma la decisión de voluntariamente interrumpir o no el embarazo.

Es innegable que las ventajas de tener un mapa genético de cada individuo son muchas. En la medicina preventiva, por ejemplo, si alguien es propenso a sufrir de enfermedades coronarias se le podría mantener una dieta baja en grasas desde la niñez. La fibrosis quística, enfermedades hepáticas, la enfermedad de Gaucher, de Huntington y otros problemas degenerativos podrían ser detectados y tratados a tiempo. Así mismo, en un futuro, los medicamentos podrían ser modificados de acuerdo a las características genéticas del paciente, así como el tratamiento anticipado del cáncer o cualquier otro problema a la que la persona tenga propensión.

Pero detrás de las ventajas de conocer esta información, se esconden riesgos e intereses que una vez mas pueden llegar a resurgir si no hay un debate abierto ni un conocimiento profundo de las implicaciones éticas y sociales de esta tecnología. Los genes no operan solos y requieren ciertas condiciones tanto ambientales, hormonales, como de interacción con otros genes para lograr expresarse. Así que la idea del descubrimiento de un gen que regula cierta función específica no es del todo cierta. De otro lado, ¿seria ético abortar si ese individuo va a padecer Alzheimer negándole la posibilidad de una vida plena durante la mayor parte de su vida? ¿Qué enfermedades son aceptables y cuales no? El debate se debe centrar en el conocimiento de las causas y efectos de cualquier problema genético. Sin embargo, muchas personas que tienen que lidiar con hijos e hijas que padecen del síndrome de Down, por ejemplo, nunca tuvieron la opción de abortar, mientras otras escogen preservar la vida a pesar de las dificultades. Allí es donde la sociedad debe estar dispuesta a dar vía libre a que los padres tengan la opción de escoger y al mismo tiempo de garantizar los recursos médicos y sociales necesarios para cuidar a cualquier miembro de la misma.

En otro aspecto, la discriminación genética podría convertirse en un problema a mediano plazo. Si una empresa tiene el mapa genético de un individuo podría dejar de contratarlo por estar en riesgo de padecer cierto tipo de enfermedad. Las compañías de seguros también podrían disponer de dicha información para “lavarse las manos” y asegurar solamente individuos con bajo riesgo de contraer ciertas enfermedades. En el caso de patentes el panorama puede ser incluso más complicado. Compañías privadas han comenzado un rápido proceso de patente de genes humanos en busca de beneficios económicos y control del mercado de drogas y cirugías. Y ni que decir de la supresión de individuos cuyos rasgos no dan la “talla” a los estándares que la sociedad le llegase a imponer.

Podemos concluir que el estudio de la genética humana es importante y tiene ventajas; pero al mismo tiempo, el uso que se haga de dicha información es clave en el debate colectivo que se debe generar. Quien toma las decisiones, impulsa leyes y maneja la información genética debe ser la sociedad en su conjunto y no las grandes corporaciones en busca de ganancias mediáticas. Una cosa si es clara, la investigación genética va a seguir y la humanidad debe estar preparada para afrontar el reto de generar políticas públicas que no discrimine a sus individuos ni que antepongan el beneficio económico sobre su responsabilidad ética.

lunes, 25 de octubre de 2010

Los Sin Tierra


América Latina es una de las regiones del planeta con mayor desigualdad en cuanto al acceso y la distribución de la tierra. Una serie de reformas y contrarreformas agrarias han hecho de este un problema complejo que compromete a las más de 125 millones de personas que dependen directamente del campo para su sustento.

Sin embargo, el problema de distribución de tierras no es un fenómeno nuevo. Al contrario, es una disyuntiva con matices históricos que se sigue acrecentando a lo largo y ancho de Iberoamerica. Desde las haciendas señoriales que establecieron los españoles, portugueses y alemanes en sus empresas colonizadoras, los indígenas americanos junto con los esclavos traídos del África, eran explotados en las grandes plantaciones de caña de azúcar, algodón y café. Mas adelante, e incluso luego de los procesos independentistas, estos latifundios ahora en manos de unos pocos españoles y criollos adinerados, mantuvieron su sistema feudal de explotación en la que lo más importante era la mano de obra gratis y la usurpación de predios. Para estos señores feudales era suficiente una orden de desalojo y algunos soldados para expropiar las tierras que junto con sus ocupantes pasaban automáticamente a ser propiedad del nuevo dueño, legalizando así el delito de expropiación. No siendo esto suficiente, eran obligados a entregar una parte de su producción a manera de impuesto en lo que se denominaba “gramaje” y a trabajar en los predios del nuevo patrón.

A pesar del inexorable paso de los siglos y de la naciente era moderna, el sistema de concentración de tierras se ha mantenido de algún modo mas o menos igual. Ahora con los incentivos gubernamentales, las multinacionales y agroindustrias tienen los ojos puestos en el jugoso negocio de la tierra. Grandes plantaciones con monocultivos se extienden como alfombras en lo que fueran bosques nativos, comunidades indígenas o poblaciones rurales. Y la verdad sea dicha, la mayoría de programas de gobierno de carácter rural se enfocan en mega proyectos agropecuarios en donde afloran los subsidios y la titulación de tierras de dudosa procedencia, sin pago de impuestos al patrimonio de la tierra ni demostración clara de los títulos de propiedad de la misma. Es así como el narcotráfico ha encontrado allí un espacio para su lavado de activos y el control territorial.

Pero los intereses por la tierra van mucho más halla del plano económico. Las campañas políticas siempre prometen a los pequeños agricultores mejores vías de acceso, créditos “blandos”y programas de apoyo para sacar el campo adelante a cambio de votos. También para los modernos señores feudales la tierra es sinónimo de prestigio y estatus social, incrementando de esta manera los grandes predios improductivos en Latinoamérica y el desplazamiento de campesinos hacia las grandes ciudades.

Todos estos factores hacen que las condiciones de pobreza y desigualdad sean aun más acentuadas en el área rural. Según la oficina regional de la FAO para América Latina y el Caribe, cerca del 80% de los propietarios en el campo poseen el 18% de la tierra, mientras que el 6% de los dueños controlan más del 80% de los predios rurales. Esto ha llevado a los grandes éxodos rurales hacia las periferias y los barrios deprimidos de las urbes y de las poblaciones intermedias en donde carecen de muchos de los medios básicos de subsistencia. Así mismo, las grandes agroindustrias de la palma aceitera, la soya, el maíz, la caña y el café, para mencionar solo algunas, generan pocos empleos mal pagos, sin muchos beneficios para los empleados y poco estables para el sostenimiento de una familia en el campo.

Los procesos de concentración de la tierra siguen a pasos agigantados en América Latina y las políticas rurales priorizan el apoyo a los grandes empresarios del campo. De las reformas agrarias pocos gobiernos están dispuestos a hablar porque sus intereses están muy ligados a que este modelo de propiedad semifeudal se mantenga. Los productos de consumo básico ahora se tienen que importar y las economías locales no ven los beneficios ni reciben los dividendos de las grandes explotaciones que solo producen para exportar. La selva se degrada y el desmantelamiento de las comunidades campesinas genera una oleada de miseria e inconformidad para los ciudadanos rurales que siguen siendo considerados de segunda categoría y cuyos derechos muy pocos tienden a respaldar. Es una tragedia que se vive día a día en los campos de Latinoamérica.


domingo, 26 de septiembre de 2010

El Legado de Nuestros Ancestros


Al amparo de las armaduras y de las espadas, hace más cinco siglos, las hordas conquistadoras clamaron este territorio como suyo imponiendo una cultura totalmente diferente a las conocidas en el continente americano. Las historias que aquí narraban los abuelos y que eran transmitidas de generación en generación fueron aniquiladas o en su defecto relegadas al olvido.

Lejos de una memoria histórica que nunca se quiso preservar, acabó por primar la lengua, las edificaciones, la raza, y los modos de pensar de estos seres barbados nacidos en ultramar. La escritura diezmó la tradición oral y una religión única desplazó la reverencia a los dioses de los astros, de los animales y de los elementos. La naturaleza pasó de ser venerada y respetada a ser explotada y codiciada, y los metales que de ella emanaban se convertían en la desgracia de unos pueblos que vieron morir a sus gentes y caer a sus guerreros como arroz.

No es que aquí todas las etnias fueran pacíficas, ni que nuestros primeros pueblos fueran remansos de perfección y armonía. Pero nunca por estas tierras se había visto tanta codicia, tantos atropellos y tantas desgracias juntas como cuando llegaron los europeos que en su afán de dominio vinieron a imponerse sin apreciar la nobleza y el esplendor de los habitantes de estas tierras.

Algunos personajes del nuevo mundo se dejaron convencer, y aun siguen convencidos, de la supuesta grandeza y esplendor de las culturas europeas. Seducidos por la magia de los castillos medievales y por los grandes guerreros acorazados, continúan mirando a nuestros pueblos indígenas como etnias inexplicablemente rezagadas en el tiempo mientras que abundan los elogios para el viejo continente lleno de historias milenarias y grandes civilizaciones.

Sin embargo, se olvida la sangre derramada que ayudó a formar las naciones europeas y a levantar sus imperios. Se ignora que son potencias precisamente por llevar este modelo colonialista hasta los más remotos rincones del planeta sin importar a quienes afectara y si importar a quienes sometieran a su paso. Las joyas de los monarcas del viejo continente y sus imperios se fortalecieron con el oro y la plata que llegaba del continente americano. Aunque al final gran parte de esta riqueza quedó dilapidada en financiar guerras expansionistas y reformistas a través de toda Europa.

Las piezas y los artefactos precolombinos que quedaron fundidos en los bancos, en las arcas de los monarcas europeos, en el vaticano, o que son expuestos en los museos de las grandes capitales del mundo, llevan consigo un pedazo de nuestra historia, un fragmento de nuestro pasado. Es lamentable que este sea el único recuerdo de muchos de los pueblos ancestrales que habitaban el continente americano. Esto hace más difícil conocer lo que realmente pasó antes de la conquista ya no desde la perspectiva del vencedor sino desde nuestro propio punto de visto.

Sin embargo, la historia también sigue viva en los pueblos indígenas que se resisten a perecer y que por el valor de sus ideas debemos apoyar y dar un mayor espacio de participación en la sociedad. El despertar de la memoria también implica que todos nos sintamos parte de ella, que acojamos su cultura y que respetemos y apreciemos el legado de quienes fueron y son nuestros ancestros y que aun habitan el nuevo mundo para así poder reescribir la historia.

jueves, 15 de julio de 2010

La Era del Petroleo


Es necesario un cambio de rumbo, una clara alternativa al consumo de energías fósiles para preservar los diversos ecosistemas y poder sostener la vida en el planeta. Aunque el petróleo ha permitido la movilización de bienes a escala global, la creación de grandes industrias y la producción en masa con el acceso de millones a las comodidades del mundo “civilizado” , factores importantes en el crecimiento de la economía mundial, su uso igualmente implica la degradación acelerada del medio ambiente y la implementación de políticas económicas que conllevan una mayor desigualdad y el incremento en la pobreza con costos incalculables para el planeta y buena parte de la población que en él habita.

En sus inicios el petróleo reemplazó la infame cacería de ballenas cuyo aceite era empleado en la fabricación de velas y la iluminación de lámparas y a su vez el impulso de la naciente industria del transporte (aviación, automóviles) y la producción industrial de comienzos del siglo XX. En ese momento histórico nacieron las grandes compañías petroleras. Así se dio inicio a la apropiación del hidrocarburo y a la implementación de políticas que han ido de la mano con el monopolio del sector. Por ejemplo, la British Petroleum (BP) comenzó en 1901 la negociación con el Shah de Irán para la explotación de la reserva petrolera más significativa de la época. Luego de medio siglo y la posterior nacionalización del crudo, el gobierno de Mossadeq es derrocado con apoyo del entonces presidente de Estados Unidos Eisenhower, la CIA y el gobierno británico, para la recuperación de las reservas y la repartición de las ganancias entre Irán el 50%, y el otro 50% entre los Estados Unidos y el Reino Unido. En 1978 una nueva negociación con el Ayatollah Khomeini dejó a Irán con solo el 10% de las regalías y el restante 90% para BP. Hoy en día la mayoría de países productores solo reciben entre el 3 y el 10% de los dividendos de extracción por parte de compañías que ven subir de manera vertiginosa sus dividendos y su influencia (incluso utilizando el chantaje) para tener acceso a nuevas explotaciones. Uno de los casos más documentados sobre la corrupción que genera el petróleo es el del Delta del Río Niger en Nigeria. Dos décadas de conflicto han dejado a más de 100,000 personas desplazadas por el ejercito y grupos armados durante el proceso de exploración y explotación petroleras por parte de la Shell y de la Chevron con pagos comprobados de sobornos y apoyo a las milicias para la expropiación de predios. Nigeria se convirtió en pocos años en un país completamente dependiente del petróleo (25% del GDP), con una inflación extrema y con un sector industrial y agrícola abandonado, mientras las promesas de cambio siguen fracasando ante los intereses particulares de unos pocos gobernantes y de las compañías petroleras que solo buscan el beneficio personal.

Entre tanto, las petroleras argumentan que dentro de sus políticas internas está la creación de empleo en zonas aisladas y el desarrollo de la economía mundial. La verdad es otra. Los salarios de la mayoría de trabajadores en estas compañías siguen estancados en los últimos años, al mismo tiempo que sus CEOs reciben jugosos beneficios. Por ejemplo, el CEO de la Exxon Mobile recibió en el 2009 más de 27 millones de dólares; D.J. Reilly de la Chevron 16,5 millones en ese mismo año y Eugene Isenberg de Nabors Industries 59 millones de dólares en el 2008 por concepto de extracción de gas y petróleo (www.aflcio.org). El director ejecutivo de la Shell, cuya compañía ganó más de ocho billones de dólares en el primer trimestre de este año, argumenta que “las ganancias se debían al incremento en el precio del petróleo y a las mejoras en el manejo operativo”, lo cual implicó el despido en el 2009 de 5.000 trabajadores al mismo tiempo que se espera el despido de otros mil más para según él “hacer la empresa más competitiva e incrementar el precio de sus acciones” (Bloomberg Businessweek 16 de Marzo de 2010).

Por otro lado, la industria petrolera recibe grandes sumas de dinero por medio de gabelas e incentivos. En Estados Unidos, para citar un caso, las compañías petroleras reciben unos $36,5 billones de dólares al año en subsidios, parte de la política petrolera que la actual administración desea cambiar. Del mismo modo, en Canadá estas mismas corporaciones reciben cerca de 1,5 billones de dólares anuales en subvenciones con capital aportado por todos los contribuyentes. Este dinero, en cambio, debería ser empleado para el desarrollo de alternativas limpias como el hidrógeno en los vehículos y la industria, el metano a partir de compuestos orgánicos y la mayor inversión en proyectos de gas natural. Así mismo, La energía solar, hídrica, eólica y térmica, son opciones interesantes que otros países como Alemania, China y Dinamarca están siendo implementadas a gran escala. Este cambio de percepción sobre el uso de energías fósiles y la creación de nuevas oportunidades en una industria de energías limpias minimizará los efectos del cambio climático y sentará las bases para finalizar la dependencia petrolera.

jueves, 17 de junio de 2010

Marea Negra


El pasado 20 de Abril, un incendio llevó al hundimiento de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon y al derramamiento de crudo más grande de la historia del planeta. Sus graves repercusiones para el ecosistema y la población son un recuerdo de los impactos generados por nuestra adicción a los hidrocarburos y de los riesgos de la extracción petrolera en altamar.
Dos días después del incidente se dio inicio a la ardua tarea de limpiar el derrame y de tratar de taponar la fuga que aun sigue sin estar totalmente sellada. Dependiendo de quien dé las cifras, se estima que entre 20.000 y 40.000 barriles de crudo van a parar diariamente al océano (un barril contiene aproximadamente 158 litros de crudo) y para mediados de Mayo la mancha negra tenía el tamaño de Puerto Rico y podía ser vista desde el espacio. Debajo de la superficie, enormes “columnas” de petróleo se siguen formando (hasta de 10 kilómetros de largo), mientras pequeñas costras de petróleo, constituidas a partir de los químicos aplicados en la superficie, continúan posándose sobre el lecho marino y en las playas caribeñas. Las costas de Luisiana, Misisipi, Florida y Alabama en Estados Unidos, al igual que las costas de Méjico e incluso las de Cuba están siendo afectadas y el daño podría de alcanzar los humedales de otros países.

Las soluciones tampoco son prometedoras. Quemar el crudo que queda en la superficie, colocar barreras físicas en las costas, o utilizar poderosos disolventes como el corexin del cual ya se vertieron más de 2.5 millones de litros durante el primer mes de la fuga, poco impactan el grueso del derrame. Este y otros poderosos detergentes perduran en el ecosistema por algún tiempo y algunos expertos ratifican que no son seguros para la fauna marina y su impacto a largo plazo tampoco ha sido cuantificado. Las graves consecuencias de la llegada del crudo en los manglares y otras zonas costeras, es que allí nacen y se reproducen gran parte de los animales marinos al igual que numerosas especies de aves, reptiles y anfibios ahora cubiertos de petróleo y con su hábitat totalmente destruido.

En el Golfo de Méjico existen en la actualidad más de 4000 plataformas activas extrayendo gas y petróleo de profundidades que van hasta los 9000 metros. Así mismo, se divisan grandes planes de explotación en las costas africanas, al igual que en países como Brasil y Canadá, mientras los avances tecnológicos hacen posible la exploración y extracción de reservas antes fuera del alcance de las grandes corporaciones.

La industria petrolera y los propios gobiernos de países que controlan las reservas quieren dejar de ser regulados, de lidiar con el escrutinio público y de desligarse de cualquier obstáculo que algún gobierno o entidad les imponga para su explotación. La fauna, la flora y incluso las comunidades costeras que viven de la pesca y el turismo poco importan para los intereses económicos de quienes se lucran con el petróleo. BP por ejemplo, ha demostrado estar más interesada en sus accionistas que en el bien público. Las repetidas multas por falta de control y manejo seguro del personal y de sus instalaciones, la retención de información valiosa sobre el derrame, los repetidos problemas en sus refinerías que en Marzo 23 de 2005 causaron la muerte de 15 trabajadores al igual que en Marzo 2 de 2006 en donde más de 200.000 galones de petróleo se derramaron en Alaska por falta de mantenimiento en los oleoductos, muestran por parte de BP una realidad opuesta a su mensaje de conservación e interés por el público.
No es la primera vez que un desastre de este tipo pasa y el ideal es que se convierta en prioridad la regulación de las explotaciones petroleras, para que las compañías extractoras estén mejor preparadas ante cualquier eventualidad, para que se restringa la extracción de petróleo en aguas profundas por el riesgo que esto genera y para que se implementen de una vez por todas alternativas mucho más limpias, seguras y confiables a los hidrocarburos si se pretende conservar el planeta. Se debe recurrir al uso masivo de energías renovables y a la implementación de políticas ambientales profundas y concretas antes de que la marea negra se siga expandiendo.

sábado, 17 de abril de 2010

La Maquila


Carmen cosía prendas día tras día en una cadena sin fin, en una agonía interminable. Ella era solo un pequeño eslabón en una mesa donde otras cinco mujeres trabajaban llenando pedidos ante la mirada inquisitiva del supervisor. Todas ellas, junto con las otras 2000 trabajadoras de la compañía compartían los mismos sueños, las mismas ilusiones y las mismas angustias.

Hace dos años, Carmen había dejado a sus padres en una pequeña parcela al sur del país y se había embarcado en la aventura que la llevaría en busca de una vida digna y de un buen empleo para poder enviar algunos pesos a su familia. Pero la situación sería muy distinta. Todo se quedaría en sueños de progreso, de salir de pobres.

Tan pronto como llegó a Ciudad Juárez se enlistó en la primera empresa que encontró y luego de unos exámenes médicos y una prueba de embarazo rutinaria para ellos asegurarse de que no sería un pasivo para la compañía, la contrataron de inmediato.

Con tan solo 17 años, Carmen comenzó a coser mangas. Tenía experiencia pues su abuela le había enseñado el oficio desde que tenía uso de razón. Pero esto era diferente. Las agujas de la maquina se movían a una velocidad impresionante y amenazaban con cercenarle los dedos. Todo estaba milimétricamente calculado por los ingenieros y solo se podían gastar 30 segundos en cada camisa. No había tiempo para pensar, ni para el cansancio, ni mucho menos para quejarse. Las caricias de su abuela ahora se convertían en los gritos despiadados del supervisor y los insultos airados de las compañeras porque su lentitud hacia atrasar toda la cadena de producción y perdían dinero.

No entendía como ella era la culpable y no la empresa si siempre trataba de hacer lo mejor, de ser más rápida. Ganaba tan poco que tan solo le alcanzaba para pagar una habitación que la misma compañía le consiguió y que compartía con otras 3 mujeres, todas igual de jóvenes. El resto del dinero lo empleaba para comer algún bocado en la noche ya que los descansos de 3 minutos cada dos horas en el día no le alcanzaban ni para alimentarse.

En los dos años que duró trabajando para la maquila estuvo tentada a seguir a algunas de sus compañeras. Las veía cuando consumían drogas antes de cada turno o las que les suministraba alguno de los supervisores para que trabajaran más rápido y produjesen más. A estos, en cambio, les tocaban los jugosos bonos por el aumento de producción con que compraban autos lujosos o se iban de paseo a algún lugar exótico durante las vacaciones. Carmen tampoco se había dejado tentar por los favores que los supervisores otorgaban como descansos más largos o aumento en el sueldo a cambio de acostarse con ellos.

Un día no aguantó más. Se cansó de ser autómata, del trabajo que le quitaba lentamente el aire y la vida y se quejó con el presidente del sindicato, a quien se le veía frecuentemente con el gerente de la empresa. Al día siguiente la llamaron para que firmara un papel de despido voluntario sin beneficio alguno y le mostraron pruebas de videos y conversaciones que le habían grabado en su sitio de trabajo, en el baño y hasta en el dormitorio en donde tenían cámaras para supuestamente cuidar a los trabajadores. Miró el papel, lo rasgó indignada, dijo que se iba a quejar ante las autoridades y se fue. A la salida tomó un autobús y nunca llegó a su destino. Ni a su dormitorio ni a la finca de sus padres. Nadie volvió a preguntar ni a saber de ella.

* Los homicidios de mujeres en la ciudad fronteriza de Juárez (Méjico) según las autoridades se estiman en unos 400 desde el 2003, pero muchos estimativos locales hablan de más de 5.000 casos. La mayoría son mujeres jóvenes entre 12 y 22 años de edad que llegan de zonas rurales a trabajar en las maquilas. Muchos de estos crímenes siguen en la impunidad. Para mayor información visite:
http://www.mujeresdejuarez.org/
http://www.amigosdemujeres.org/

lunes, 29 de marzo de 2010

La Mujer en la Sociedad


El sultán, por temor a ser traicionado, mataba a las doncellas al amanecer. Al percatarse de la situación, una de ellas, Sherezade, en su primer día comienza a contarle un cuento que siempre dejaba inconcluso para la noche siguiente y así el rey Shahriar quedaba en vilo y no llevaba a cabo su horrendo ritual. Al cabo de mil noches le conmuta la pena. De esos cuentos surgió Las Mil y Una Noches, obra mágica que atrapa a niñas, niños y adultos.

Sin embargo, la realidad puede superar con creces a la fantasía. Las mujeres han sido, en su mayoría, menospreciadas y atormentadas a través de la historia. Por ejemplo, el rey de Inglaterra, Enrique VIII, en el siglo XVI mandó a ejecutar a una de sus esposas durante su reinado, Catalina Howard, cuando esta apenas tenía 18 años por supuesto adulterio, a pesar de que él se casó diez veces y tuvo numerosos hijos e hijas ilegítimos. Así mismo, a mediados del siglo XX, se seguían quemando brujas y conjurando exorcismos en los Estados Unidos. Damas solteras o viudas, muchas veces adineradas, eran condenadas más por robarles sus posesiones que por la impureza de su alma. Incluso hoy en día, la violación se sigue utilizando como un arma de guerra, su rebelión a las normas sigue siendo mal vista o castigada en varias culturas y el derecho al voto femenino es restringido en varios países. Igualmente la participación de las mujeres en el manejo de las empresas, los gobiernos y en la misma sociedad es bastante diezmada.

Es un problema que toca las raíces mismas de cada cultura. En las religiones modernas, el rol de la mujer es casi siempre secundario. En el Catolicismo, por ejemplo, se impide que el género femenino imparta la eucaristía o absuelva los pecados mientras Adán se convierte en la pobre víctima de la tentación de Eva. Del mismo modo, en ciertas facciones del Islam la poligamia -solo para los hombres- es permitida, al tiempo que se predica la salvación eterna en un paraíso colmado de mujeres vírgenes. Así mismo, los monasterios budistas son liderados por hombres. A las mujeres, en ciertos grupos religiosos, les está prohibido entrar a lugares sagrados y su papel es contrario a las leyes que mantienen la armonía cósmica. En el Hinduismo los maestros espirituales son todos hombres y muchas veces son obligadas a casarse en matrimonios arreglados y hasta a abortar sin derecho a escoger autónomamente su futuro.

La religión es solo uno de los eslabones en la cadena de desigualdad y sumisión. De manera similar el sistema político -llámese socialismo, comunismo o capitalismo- exhorta a las mujeres a seguir a los líderes, en su mayoría hombres, a leer los textos doctrina de cada sistema, todos escritos por hombres, y a acogerse al pie de la letra a las normas y a las leyes, generalmente escritas por hombres y para hombres. Las cuotas políticas de las mujeres, en la mayoría de países, no se cumplen y siguen siendo vistas como amas de casa con ideas feministas que solo buscan perturbar el poder.

La responsabilidad de esta desigualdad de géneros es de los hombres y en parte de las mismas mujeres. Ellas son exhibidas como objetos sexuales en los medios para vender desde una cerveza hasta un cuaderno. La sociedad ha normalizado la prostitución, el irrespeto con la mirada, los piropos vulgares (acoso sexual) y hasta el abuso dentro y fuera de la casa por esposos, parientes, novios, amigos o desconocidos que las culpan siempre por incitadoras. Las víctimas se convierten en culpables. Expresiones tan comunes como ¡sea varón! o ¡no llore o corra como una niña! denotan ese espíritu machista de ver a la mujer como a un ser inferior. Y algunas mujeres son forzadas a seguir o nacen en sistemas patriarcales en donde ese patrón de explotación comercial y de sumisión, en buena parte responsabilidad del sistema educativo y de crianza, las endoctrina para que sean obedientes, débiles y dependientes, y su meta en la vida sea casarse y atender al esposo. Aunque la situación ha cambiado aun queda mucho por hacer para lograr la tan anhelada igualdad en el complemento de los géneros.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Agua




Páramos que parecen cubiertos con sabanas blancas, caudalosos ríos en selvas tropicales, imponentes picos nevados, lagos y mares majestuosos en los más remotos confines de la tierra, todos hacen parte del complejo ciclo del agua sin el que toda forma de vida sobre el planeta sería imposible. Sin embargo, el ser humano se ha encargado de contaminarla y malgastarla. El agua es, diría yo, el recurso limitado más valioso con que cuenta la humanidad.

Las primeras formas de vida que surgieron en el planeta aparecieron en el agua; las grandes civilizaciones en regiones como Egipto o Mesopotamia debieron gran parte de su desarrollo a la cercanía con el agua; incluso, ciudades como Hong Kong, Nueva York, Montreal, París, Vancouver y Buenos Aires, se siguen desarrollando gracias a que limitan con grandes cuerpos de agua.

No obstante, y a pesar de su importancia, se sigue polucionando y derrochando en cantidades alarmantes. Nuestro planeta cuenta con una superficie que en un 70% está cubierta del preciado líquido, del cual el 97% es salado y solo el 0.5% del agua en el mundo es fresca. Igualmente, del agua que utilizamos se estima que la industria, en países desarrollados, emplea entre el 50% y el 80% (World Business Council for Sustainable Development, 2009), mientras que la agricultura entre un 10% y un 80% de la misma, dejando solamente entre un 5% y un 10% para el consumo humano.

Es verdad que hoy en día la concientización es mayor, su uso ha disminuido y el acceso de la población mundial a fuentes hídricas potables ha mejorado sustancialmente -1.6 billones de personas desde 1990 (The United Nations World Water Development Report 2006)- pero aún queda un largo camino por recorrer.

De algún modo hemos borrado con el codo lo escrito con la mano. La deforestación sigue causando el secamiento de cuencas, el desbordamiento de ríos, y las inundaciones frecuentes. Los páramos se incendian, la erosión, por falta o exceso de agua, acaba con millones de hectáreas cultivables cada año, los acueductos se desecan, la nieve desaparece y el calor y la sed cercan comunidades enteras sobre todo en países en vía de desarrollo.

Cinco millones de personas mueren al año por problemas relacionados con la falta de agua potable. Es un problema de acceso. Mientras ríos y lagunas se convierten en bienes “privatizables” mucha gente muere de sed y otra se da el lujo de comprarla en botella a veces casi tan pura como la del lavabo. Un creciente y jugoso negocio.

Este 22 de Marzo, en el día del agua, debemos recordar lo importante del acceso de este preciado líquido para nuestras vidas y así mismo, estamos obligados a regular su consumo. Este acceso debe ser declarado un derecho fundamental tan importante como la vida misma. De la conservación y el manejo adecuado del agua dependemos todas y todos.

lunes, 15 de febrero de 2010

Ojos azules - ojos cafes

El color de los ojos ¿Nos hace más inteligentes? ; o tal vez ¿Mejores personas? Esto fue lo que descubrió Jane Elliot, una profesora de Riceville, Iowa, el 5 de Abril de 1968, un día después del asesinato de Martín Luther King, en su famoso ejercicio “ojos azules / ojos cafés”.

Niños de tercero primaria divididos en dos grupos por su color de ojos y con ciertos privilegios durante un día como: más descanso, mejor almuerzo, o acceso al nuevo gimnasio, en poco tiempo se tornaban soberbios, arrogantes y ofensivos. De igual forma les iba mejor en los exámenes y hasta leían más rápido. Al mismo tiempo que los niños y niñas del otro grupo se transformaban en personas más tímidas, estúpidas e intimidadas.

Jane Elliot no reveló nada nuevo, simplemente destapó el velo del racismo y la discriminación evidente en la raza humana a lo largo y ancho del planeta. Y en este pequeño pueblo de Iowa -de población en su mayoría blanca- Elliot, junto con su familia, fueron posteriormente blanco de esa misma discriminación oculta, o como lo titula Bárbara Trepagnieg en su libro un “Racismo Silencioso” que divaga al interior de la sociedad que mira con odio y recelo toda diferencia. Incluso en el 2005 no fue invitada para la celebración de los 150 años de la fundación de Riceville, lugar donde todavía existen grandes prejuicios raciales.

El siglo XXI se ufana de tener sociedades incluyentes y comprensivas, mientras estigmatiza cualquier diferencia de raza, sexo, religión, cultura o género, a sabiendas que todos somos iguales. Darwin lo dijo hace siglo y medio “Todos los seres humanos son de una sola especie” y en el 2003, con el Proyecto del Genoma Humano, quedó corroborado que todos, sin importar raza o color de piel, tenemos la misma composición genética y no muy distante de la de los monos.

No podemos olvidar que muchas instituciones tanto religiosas, académicas, como de gobierno, se han fundado sobre las bases del racismo y la exclusión. Esta discriminación se vivió tanto en los imperios de América (Incas, Aztecas) donde también se explotaban y esclavizaban otras culturas y tribus; como en las naciones americanas post-colonialistas, gobernadas por mestizos que abusaron y que aun hoy día siguen explotando las minorías Afros e Indígenas. Incluso la actual educación ‘europeizada’, que ha tenido gran influencia sobre el pensamiento colonialista de superioridad, pureza de raza, y apropiación, sigue siendo la base del actual poderío económico de las potencias.

En el pasado ya habían tratado los Nazis de demostrar la supremacía Aria cambiando los textos en las escuelas y tratando a los demás como seres inferiores; de igual manera, Juan Ginés de Sepúlveda, durante la Controversia de Valladolid en 1550, aseguraba que los nativos Americanos “eran esclavos por naturaleza por no tener alma”; mientras que en Paris, en 1931 el inventor de los zoológicos modernos, Carl Hagenbeck, exhibía indígenas Kanaks de Nueva Caledonia junto a leones, jirafas y elefantes.

Esta visión etnocentrista y de prejuicios es implantada por la misma sociedad desde muy temprano en nuestra infancia como se puede comprobar con el ejercicio de Ojos Azules/ Ojos Cafés. Además, el ser humano tiende a ser incapaz de discernir entre su identidad personal y aquella inculcada por un himno, una bandera, un color de piel, o una ‘cultura’ que lo pueden llevar al nacionalismo, al fanatismo o al concepto racista de creerse mejor y superior a los demás. Por ello Jane Elliot, en entrevista a Los Angeles Times en Marzo de este año aseveraba que: “No se necesita gente de color en una comunidad para que halla racismo”.

El color de los ojos no dice mucho de una persona y mucho menos debería decir el color de piel, el género, o la creencia religiosa, para estigmatizar, dividir y juzgar a las razas o a las personas como inferiores o superiores. E aquí el reto de la inclusión y de la discusión sobre diversidad. El ejercicio también sugiere que muchas de las “fallas” en que se exhiben en las minorías (alcoholismo, crímenes, abusos), se deben precisamente a la construcción de una realidad elaborada por y para la cultura blanca. En este contexto de opresión es sorprendente que a pesar de todas las adversidades y del racismo, una persona de color como Barack Obama fuera incluso electo presidente de la primera potencia mundial; o de que Sonia Sotomayor, una Estadounidense de origen latino, halla sido nombrada jueza de la Suprema Corte de ese país.

Según palabras de Elliot el ejercicio “Valió la pena”, lo que implica que se esta dando un cambio de conciencia y una mayor inclusión de las mal llamadas ‘minorías’ en la sociedad moderna.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Darwin y su legado

En Septiembre de 2008 la Iglesia de Inglaterra publica un artículo en donde se retracta por su “reacción equivocada” y malentendidos a causa de los debates por la publicación en 1859 del libro “El Origen de las Especies” de Charles Darwin. Así mismo en Febrero de este año, la moneda de dos Libras Esterlinas en el Reino Unido muestra la cara de este gran naturalista como conmemoración de los 200 años de su nacimiento en 1809. Un legado que ha dado lugar a una intensa discusión e interpretaciones que se siguen manejando alrededor de su teoría.

Darwin, de familia Unitaria que luego adopta el Anglicanismo, parte a bordo del H.M.S. Beagle en un viaje de cinco años por las costas de Sudamérica, África y el Pacífico, poniendo a prueba su capacidad de observación, su espíritu emprendedor y su hambre de conocimiento mientras manejaba rigurosos apuntes en su diario que mas adelante moldearían la teoría de selección natural.

En las costas de Brasil queda profundamente disgustado al ver los excesos de la esclavitud; en la Patagonia, a pesar de que mantenía su visión etnocentrista y consideraba a los nativos “salvajes’, al mismo tiempo los consideraba de la misma especie que la blanca y no una raza inferior; y al volver a Inglaterra, escribiría unos años después, afirmaba que donde quiera que llegaba los europeos, la muerte solía perseguir a los aborígenes.

En su sutil y singular estilo, siempre trató de no usar la palabra evolución. No quería contravenir los designios de una iglesia que 250 años atrás había encarcelado a Galileo por afirmar que la tierra no era el centro del universo y que durante las Cruzadas, había arrasado pueblos y matado en nombre de Dios, de la salvación y de la idea creadora.

Mas adelante, el 22 de noviembre de 1989, publica las primeras copias del “Origen de las Especies” con una acogida popular y una repercusión internacional que nunca pensó posible. Desde este punto en la historia, las críticas a su teoría y la influencia de la religión sobre la ciencia cambiarían de manera. La teoría de Darwin, para algunos, hacía casi imposible corroborar que los actos del todopoderoso podían explicar las leyes de la naturaleza; mientras que para otros, era la irrefutable confirmación de la sabiduría infinita del ser creador. Entre tanto, Darwin seguía dedicado a sus escritos hasta el punto de enfermarse constantemente. Se declaraba agnóstico mas nunca negó la existencia de Dios y no comprendía porque se tomaba la Biblia como un libro estrictamente histórico.

Pero su legado va mas halla del debate entre la ciencia y la religión. El Darwinismo, movimiento desarrollado a partir de su teoría, posteriormente fue invocado para seguir justificando el colonialismo y el genocidio de “razas inferiores” como medio de alcanzar la pureza de raza a modo de selección natural. También lo utilizó el ejercito Nazi como excusa para esterilizar judíos. Incluso algunos economistas llegaron a fundamentar el capitalismo y el libre mercado sobre la base de la teoría de supervivencia de los más aptos.

Para otros, por el contrario, la teoría de selección natural de Darwin nos demuestra como todos somos iguales y descendientes directos de un ancestro común. Termina con el discurso de superioridad en los seres humanos sobre las demás especies. Y como lo dijo uno de los grandes protectores del medio ambiente George O Wilson “nos demuestra que debemos proteger nuestros recursos para protegernos a nosotros mismos.”

Darwin, no cabe duda, ha sido una de las figuras más eminentes y a la vez polémicas en la historia de la humanidad. Su teoría y su pensamiento se han convertido en ángel para unos y en demonio para otros. Pero en el fondo, su mente inquisitiva pretendía dar luz a las ideas que podrían mejorar la convivencia del ser humano, que nos llevarían a entender mejor el planeta en que vivimos y que lograrían revolucionar toda una época.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Historia del Artico

Amagoalik tenia tan solo cinco años cuando sintió por primera vez el paralizante frió Ártico. A pesar de haber vivido con su clan por generaciones cerca de Inukjuaq, al Norte de Québec, nunca comprendió porque tuvo que abandonar los lugares en los que dio sus primeros pasos, ni porque él, junto con toda su familia y otras 17 más, eran trasladados a miles de kilómetros de distancia, expatriados de su propia tierra, desterrados de su pasado. Los valles, las colinas, los ríos, y todo lo que una vez le fue tan familiar, ahora pasaría a ser solo un recuerdo en su memoria, un hilo delgado que poco a poco se iría deshilvanando.

Estaba muy joven para recordar muchos detalles, pero el recuento de lo sucedido por sus ancestros, la claridad que procura la madurez y la lucha incansable por perpetuar su cultura, le habían dado las herramientas para comprender el confuso pasado. Rememora un poco a los policías sacándolos de sus hogares y enviándolos a estas tierras remotas con la promesa de una mejor vida.

Hoy, cincuenta y siete años después, hace parte de los Innuit, banda ancestral que clamó el Ártico hace más de 2000 años, utilizando y conservando la actual soberanía canadiense cerca del Polo Norte. Quedaron atrás los tiempos en que los niños indígenas eran separados de sus padres y obligados a vivir a internados, en donde aprenderían las “buenas costumbres” del blanco y la piadosa Fe Católica.

Amagoalik aun siente las secuelas de ese pasado. Es que no fue nada fácil aguantar un invierno de hasta -60oC y en total oscuridad por seis meses del año. Ni poder conciliar el sueño en el verano con un sol resplandeciente durante 24 horas. Su familia aprendió a sobrevivir cazando focas, cuidándose de los osos, a venerando el espíritu de las ballenas. Todo fue una lección de resistencia y el gobierno nunca se disculpó. Sin embargo Amagoalik mantuvo su lucha para buscar compensación por lo sucedido y contribuyó a la creación de Nunavut, la tierra de los Innuit, el primero de Abril de 1999.

Olvidados hace decenios, ahora son nuevamente el foco de atención. La soberanía canadiense está en juego. Los demás países nórdicos se la disputan. Sin embargo, esta vez no es nada diferente. A los hombres blancos no les interesa la cultura Innuit, salvo por algunas artesanías y souvenires en las tiendas de centros turísticos. Los ojos del mundo están puestos en los recursos naturales cada vez más accesibles como consecuencia de los cambios climáticos.

Si ya fueron desplazados una vez, si su cultura fue diezmada sin mucho pundonor, no será difícil que pase nuevamente. Todo sea en nombre del progreso, del GDP Canadiense y del honor de mantenerse entre las potencias más grandes y más “desarrolladas” del primer mundo.

lunes, 20 de julio de 2009

Reconociendo el alma del nuevo mundo

“Pocos vieron lo que todos miraban. Este fue el caso de las oleadas de conquistadores europeos que llegaron al Nuevo Mundo.”

La Europa Medieval, la Europa de las guerras, comenzaba a perder su misticismo y su magia, depuesta ante la cruz y las espadas. Ya los bosques dejaban de estar habitados por duendes, hadas y brujas. Los horrores habían diezmado el espíritu europeo, mientras el racionalismo comenzaba a colmarlo todo.

En este momento histórico llega el rumor del Nuevo Mundo. De la tierra y de las historias en donde todas las fantasías del medioevo se tornarían reales con leyendas de monstruos, ciudades de oro, ejércitos dorados, Amazonas guerreras y lagunas con tesoros escondidos. Las guerras contra los Turcos, los Franceses, los Moros y las tribus de Oriente, habían desgastado a estos combatientes que ahora veían en estas nuevas tierras su viaje hacia la reivindicación. Podrían al fin consagrarse guerreros, príncipes o mártires, en un territorio por clamar, en una América por conquistar.

Sin embargo, muy pocos se dieron a la tarea de descubrir la verdadera América vista a través de los ojos de sus habitantes. Mas bien querían traer a esa Europa tan añorada, e imponerla sobre lo que consideraban caótico y salvaje. Por eso la Sabana de Bogotá con sus paisajes y su clima, les rememoraba las campiñas europeas; y así llegaron el trigo y los garbanzos, cansados de comer el maíz y las frutas del nuevo mundo consideradas malsanas y a veces hasta malditas, prohibidas y deformes.

Le negaron a la razón esos verdes parajes de las cordilleras tropicales, rechazaron cualquier cosa que no se acercara a lo que creían culto, bueno y moderno. Claro que no se puede negar que quizás, en muchas ocasiones durante las expediciones de esas tierras que en un futuro conformarían a Colombia, los europeos se sintieran sobrecogidos ante la majestuosidad y la prominencia que encontraron. Algunos relatos subsisten sobre la sensación de miedo al encontrar los gigantes de piedra en la región de San Agustín, o la grandeza del río Amazonas junto con sus serpientes y caimanes devora hombres, los misteriosos relámpagos del Catatumbo, o el misticismo de la Ciudad Perdida, escondida bajo la niebla en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Ya lo relataba el escritor colombiano William Ospina en su libro “Las Auroras de Sangre”, cuando cuenta como el Cronista de Indias Juan de Castellanos, llegó a estas tierras para redescubrirlas. Para ver “lo que todos miraban pero nadie quería ver”. Junto con él, un puñado de visionarios se atrevió a “profanar” esa lengua castellana que la España imperial creía tan completa y perfecta. Palabras como atarraya, bohío, hamaca, guadua, caimán, canoa, jaguar, chigüiro y marañón, se incrustaron en sus poemas y leyendas. Luego poblaciones como Muzo, Duitama, Anserma, Medellín, Bogotá, o Cali, fueron nombradas como un pequeño reconocimiento hacia los antiguos habitantes de esas mismas tierras de las que fueran desterrados o exterminados.

Pero ¿De qué otra forma hubiera sido posible nombrar la diversidad Americana? ¿De qué otra manera se tendría un recuerdo, al menos simbólico, de quienes moraban esos ricos e inmensos parajes? El lenguaje español en América se estaba enriqueciendo, ante la displicencia de la culta Europa que aun no asimila esa mezcla, ni ese amasijo de vocablos, colores y aromas tropicales.

Esa tarea emprendedora de reconocer el Nuevo Mundo, la continuó el naturalista Alemán Alexander von Humboldt, con sus innumerables viajes a través de América; la continuaron el Español José Celestino Mutis, el erudito colombiano Francisco José de Caldas, Agustín Codazzi, Jorge Tadeo Lozano, y muchos otros expedicionarios cuyos aportes al reconocimiento de esa flora y de esa riqueza, los llevó a luchar por la independencia y la justicia de lo que sería en un futuro una Colombia diversa.

Esta tarea les ha dado credibilidad a su trabajo y a sus nombres en instituciones educativas y de investigación Y su legado sigue estando enmarcado en una etapa histórica que ayudó al reconocimiento de nuestra patria. Paradójicamente, esta tarea de “ver” y que pocos quisieron atender, la ha ido acopiando por miles de años los pueblos indígenas. De las cenizas de la conquista, surge un pueblo y un país que comienza a tener identidad con su entorno, pero que lastimosamente aun no termina de reconocerse. Aquí radica el aceptar nuestro espíritu americano, legado de las conquistas y de las Primeras Naciones que conservan su destino al amparo del planeta mismo.

Naturaleza vs.crecimiento economico

NATURALEZA vs. CRECIMIENTO ECONÓMICO


A causa de la mayor preocupación por los cambios climáticos y los efectos actuales del uso indiscriminado de los recursos, el ser humano comienza a replantearse la relación entre la naturaleza y la economía. Las metas de crecimiento económico, la noción del medio ambiente como algo externo o ajeno al ser humano, y el manejo global de los recursos naturales, están contribuyendo a que nuestra especie cause efectos irreversibles sobre la tierra.

Por muchos siglos se creyó que los recursos del planeta eran ilimitados incluyendo el agua, minerales, aire, animales, plantas, etc. Peor aún, muchos seres humanos siguen pensando que lo son. Mientras los economistas abogan a las cifras de productividad y crecimiento económico para medir nuestra prosperidad, los demás respaldamos el desarrollo científico como la salvación a todos nuestros problemas ambientales. Pero hemos perdido, o no alcanzamos a apreciar la magnitud del daño que se le esta haciendo al planeta. Mientras veamos a la naturaleza como algo externo que no nos afecta y con la cual tenemos cada vez menos contacto, nuestros conceptos seguirán sesgados. A pesar de que el aire, el agua, y los alimentos son esenciales para nuestra supervivencia, el hombre los sigue contaminando. Se siguen arrasando bosques para cubrir las necesidades muchas veces superfluas de los seres humanos.

Las metas de crecimiento económico afectan a nuestro planeta, por la sencilla razón de que no podemos crecer para siempre, aunque muchas personas sostengan lo contrario. La realidad es que los recursos en el planeta son limitados y agotables. Además, ese crecimiento va supeditado a un detrimento en los recursos ambientales, osea, mientras mas se extraigan, menos va a quedar en el futuro. Que sentido tiene echar basuras al agua que en futuro tendremos que beber, o polucionar el aire que luego vamos a respirar. Que nos cuesta mas? conservarlo limpio?, o gastar mas en salud, en plantas purificadoras, o en enfermedades?

Por ultimo, la humanidad sigue pagando un alto precio en perdida de biodiversidad debido al manejo global de los recursos naturales. Las políticas de estado dictaminadas en su mayoría por empresarios y abogados, poco saben de tecnología o de medio ambiente solo se fijan metas económicas. Ahora todos los países “ricos” que en un pasado agotaron sus recursos, están ahora utilizando los recursos de los llamados “países del tercer mundo”. Se debe dejar de lado el concepto de que si algo no se esta explotando es improductivo, o de cuantificar toda la naturaleza por su valor económico que es solo una parte de su valor real.

Absolutamente todos, incluyendo nuestros dirigentes, debemos tomar conciencia de que si no hay un cambio radical al uso desmedido de nuestros recursos, todas las especies vivas del planeta van a desaparecer incluyendo al hombre. Los defensores del crecimiento económico han olvidado que sin la naturaleza, no podremos sobrevivir, y por lo tanto es irreal el crecimiento “ilimitado” que se plantean los economistas. Comenzar a valorar seriamente nuestros hábitos de consumo servirá para que nuestro “modo de vida” esté más acorde con las leyes de la naturaleza y apreciemos el que somos parte del ecosistema y no entes independientes con poder sobre la tierra.