jueves, 31 de marzo de 2011
La Nueva Revolución
miércoles, 5 de enero de 2011
De la Coca a la Cocaína

La siembra, la recolección y el uso de las hojas de coca se remontan a las culturas indígenas que han habitado las regiones cálidas y templadas en las selvas de lo que hoy son los territorios de Bolivia, Argentina, Perú y Colombia. Debido a sus propiedades estimulantes y anestésicas la coca se ha convertido en parte esencial de culturas ancestrales, quienes han empleado sus propiedades mágicas y curativas para evitar el cansancio, mitigar el dolor, curar enfermedades y hasta venerar a los dioses. Los colonizadores europeos rápidamente se dieron cuenta de estos beneficios y de allí fue llevada y comenzó a ser consumida en el viejo continente en donde causó furor al igual que el opio del Medio Oriente y la marihuana de la China. Es así como hasta comienzos del siglo veinte se les recomendaba a los turistas europeos deleitarse con esta “fantástica y reconfortante bebida”; e incluso la industria tampoco fue ajena a sus propiedades adictivas. Por ejemplo, la fábrica de gaseosas Coca-Cola utilizaba (y sigue utilizando) las hojas de coca importadas de manera legal desde el Perú y Bolivia para la fabricación de la bebida.
viernes, 26 de noviembre de 2010
Los Genes de la Discordia

Desde el descubrimiento del ADN, a mediados del siglo XX, el campo de la genética, o la comprensión de la herencia que se transmite de generación en generación, ha avanzado a pasos agigantados. En 1977 se secuencia el ADN del primero bacteriófago y ya en Abril del 2003 el Proyecto del Genoma Humano logra secuenciar los 20-25.000 genes que componen el mapa genético humano. Mientras este proyecto tuvo un costo alrededor de los 90.000 millones de dólares, hoy en día es posible secuenciar el ADN de un ser humano a un costo inferior a los 10.000 dólares y se estima que en unos 5 a 10 años su valor podría oscilar entre los 100 y 200 dólares. Esto implica que muy probablemente este genoma, disponible desde el momento de la formación del feto, sea entregado a los futuros padres en una USB o enviado por el médico vía blackberry o iphone.
Entonces la pregunta surge: ¿Qué implicaciones tiene conocer esta información? En la actualidad se han identificado más de 6.000 enfermedades de carácter hereditario y teniendo un análisis riguroso de los datos allí mostrados se podrían inferir futuras anomalías. Claro que algo parecido ocurre en la actualidad con exámenes que detectan enfermedades como el síndrome de Down y la Trisomía 18, y de estos se toma la decisión de voluntariamente interrumpir o no el embarazo.
Es innegable que las ventajas de tener un mapa genético de cada individuo son muchas. En la medicina preventiva, por ejemplo, si alguien es propenso a sufrir de enfermedades coronarias se le podría mantener una dieta baja en grasas desde la niñez. La fibrosis quística, enfermedades hepáticas, la enfermedad de Gaucher, de Huntington y otros problemas degenerativos podrían ser detectados y tratados a tiempo. Así mismo, en un futuro, los medicamentos podrían ser modificados de acuerdo a las características genéticas del paciente, así como el tratamiento anticipado del cáncer o cualquier otro problema a la que la persona tenga propensión.
Pero detrás de las ventajas de conocer esta información, se esconden riesgos e intereses que una vez mas pueden llegar a resurgir si no hay un debate abierto ni un conocimiento profundo de las implicaciones éticas y sociales de esta tecnología. Los genes no operan solos y requieren ciertas condiciones tanto ambientales, hormonales, como de interacción con otros genes para lograr expresarse. Así que la idea del descubrimiento de un gen que regula cierta función específica no es del todo cierta. De otro lado, ¿seria ético abortar si ese individuo va a padecer Alzheimer negándole la posibilidad de una vida plena durante la mayor parte de su vida? ¿Qué enfermedades son aceptables y cuales no? El debate se debe centrar en el conocimiento de las causas y efectos de cualquier problema genético. Sin embargo, muchas personas que tienen que lidiar con hijos e hijas que padecen del síndrome de Down, por ejemplo, nunca tuvieron la opción de abortar, mientras otras escogen preservar la vida a pesar de las dificultades. Allí es donde la sociedad debe estar dispuesta a dar vía libre a que los padres tengan la opción de escoger y al mismo tiempo de garantizar los recursos médicos y sociales necesarios para cuidar a cualquier miembro de la misma.
En otro aspecto, la discriminación genética podría convertirse en un problema a mediano plazo. Si una empresa tiene el mapa genético de un individuo podría dejar de contratarlo por estar en riesgo de padecer cierto tipo de enfermedad. Las compañías de seguros también podrían disponer de dicha información para “lavarse las manos” y asegurar solamente individuos con bajo riesgo de contraer ciertas enfermedades. En el caso de patentes el panorama puede ser incluso más complicado. Compañías privadas han comenzado un rápido proceso de patente de genes humanos en busca de beneficios económicos y control del mercado de drogas y cirugías. Y ni que decir de la supresión de individuos cuyos rasgos no dan la “talla” a los estándares que la sociedad le llegase a imponer.
Podemos concluir que el estudio de la genética humana es importante y tiene ventajas; pero al mismo tiempo, el uso que se haga de dicha información es clave en el debate colectivo que se debe generar. Quien toma las decisiones, impulsa leyes y maneja la información genética debe ser la sociedad en su conjunto y no las grandes corporaciones en busca de ganancias mediáticas. Una cosa si es clara, la investigación genética va a seguir y la humanidad debe estar preparada para afrontar el reto de generar políticas públicas que no discrimine a sus individuos ni que antepongan el beneficio económico sobre su responsabilidad ética.
lunes, 25 de octubre de 2010
Los Sin Tierra

domingo, 26 de septiembre de 2010
El Legado de Nuestros Ancestros

Lejos de una memoria histórica que nunca se quiso preservar, acabó por primar la lengua, las edificaciones, la raza, y los modos de pensar de estos seres barbados nacidos en ultramar. La escritura diezmó la tradición oral y una religión única desplazó la reverencia a los dioses de los astros, de los animales y de los elementos. La naturaleza pasó de ser venerada y respetada a ser explotada y codiciada, y los metales que de ella emanaban se convertían en la desgracia de unos pueblos que vieron morir a sus gentes y caer a sus guerreros como arroz.
No es que aquí todas las etnias fueran pacíficas, ni que nuestros primeros pueblos fueran remansos de perfección y armonía. Pero nunca por estas tierras se había visto tanta codicia, tantos atropellos y tantas desgracias juntas como cuando llegaron los europeos que en su afán de dominio vinieron a imponerse sin apreciar la nobleza y el esplendor de los habitantes de estas tierras.
Algunos personajes del nuevo mundo se dejaron convencer, y aun siguen convencidos, de la supuesta grandeza y esplendor de las culturas europeas. Seducidos por la magia de los castillos medievales y por los grandes guerreros acorazados, continúan mirando a nuestros pueblos indígenas como etnias inexplicablemente rezagadas en el tiempo mientras que abundan los elogios para el viejo continente lleno de historias milenarias y grandes civilizaciones.
Sin embargo, se olvida la sangre derramada que ayudó a formar las naciones europeas y a levantar sus imperios. Se ignora que son potencias precisamente por llevar este modelo colonialista hasta los más remotos rincones del planeta sin importar a quienes afectara y si importar a quienes sometieran a su paso. Las joyas de los monarcas del viejo continente y sus imperios se fortalecieron con el oro y la plata que llegaba del continente americano. Aunque al final gran parte de esta riqueza quedó dilapidada en financiar guerras expansionistas y reformistas a través de toda Europa.
Las piezas y los artefactos precolombinos que quedaron fundidos en los bancos, en las arcas de los monarcas europeos, en el vaticano, o que son expuestos en los museos de las grandes capitales del mundo, llevan consigo un pedazo de nuestra historia, un fragmento de nuestro pasado. Es lamentable que este sea el único recuerdo de muchos de los pueblos ancestrales que habitaban el continente americano. Esto hace más difícil conocer lo que realmente pasó antes de la conquista ya no desde la perspectiva del vencedor sino desde nuestro propio punto de visto.
Sin embargo, la historia también sigue viva en los pueblos indígenas que se resisten a perecer y que por el valor de sus ideas debemos apoyar y dar un mayor espacio de participación en la sociedad. El despertar de la memoria también implica que todos nos sintamos parte de ella, que acojamos su cultura y que respetemos y apreciemos el legado de quienes fueron y son nuestros ancestros y que aun habitan el nuevo mundo para así poder reescribir la historia.
jueves, 15 de julio de 2010
La Era del Petroleo
Es necesario un cambio de rumbo, una clara alternativa al consumo de energías fósiles para preservar los diversos ecosistemas y poder sostener la vida en el planeta. Aunque el petróleo ha permitido la movilización de bienes a escala global, la creación de grandes industrias y la producción en masa con el acceso de millones a las comodidades del mundo “civilizado” , factores importantes en el crecimiento de la economía mundial, su uso igualmente implica la degradación acelerada del medio ambiente y la implementación de políticas económicas que conllevan una mayor desigualdad y el incremento en la pobreza con costos incalculables para el planeta y buena parte de la población que en él habita.
jueves, 17 de junio de 2010
Marea Negra

Las soluciones tampoco son prometedoras. Quemar el crudo que queda en la superficie, colocar barreras físicas en las costas, o utilizar poderosos disolventes como el corexin del cual ya se vertieron más de 2.5 millones de litros durante el primer mes de la fuga, poco impactan el grueso del derrame. Este y otros poderosos detergentes perduran en el ecosistema por algún tiempo y algunos expertos ratifican que no son seguros para la fauna marina y su impacto a largo plazo tampoco ha sido cuantificado. Las graves consecuencias de la llegada del crudo en los manglares y otras zonas costeras, es que allí nacen y se reproducen gran parte de los animales marinos al igual que numerosas especies de aves, reptiles y anfibios ahora cubiertos de petróleo y con su hábitat totalmente destruido.
En el Golfo de Méjico existen en la actualidad más de 4000 plataformas activas extrayendo gas y petróleo de profundidades que van hasta los 9000 metros. Así mismo, se divisan grandes planes de explotación en las costas africanas, al igual que en países como Brasil y Canadá, mientras los avances tecnológicos hacen posible la exploración y extracción de reservas antes fuera del alcance de las grandes corporaciones.
La industria petrolera y los propios gobiernos de países que controlan las reservas quieren dejar de ser regulados, de lidiar con el escrutinio público y de desligarse de cualquier obstáculo que algún gobierno o entidad les imponga para su explotación. La fauna, la flora y incluso las comunidades costeras que viven de la pesca y el turismo poco importan para los intereses económicos de quienes se lucran con el petróleo. BP por ejemplo, ha demostrado estar más interesada en sus accionistas que en el bien público. Las repetidas multas por falta de control y manejo seguro del personal y de sus instalaciones, la retención de información valiosa sobre el derrame, los repetidos problemas en sus refinerías que en Marzo 23 de 2005 causaron la muerte de 15 trabajadores al igual que en Marzo 2 de 2006 en donde más de 200.000 galones de petróleo se derramaron en Alaska por falta de mantenimiento en los oleoductos, muestran por parte de BP una realidad opuesta a su mensaje de conservación e interés por el público.