
lunes, 25 de octubre de 2010
Los Sin Tierra

domingo, 26 de septiembre de 2010
El Legado de Nuestros Ancestros

Lejos de una memoria histórica que nunca se quiso preservar, acabó por primar la lengua, las edificaciones, la raza, y los modos de pensar de estos seres barbados nacidos en ultramar. La escritura diezmó la tradición oral y una religión única desplazó la reverencia a los dioses de los astros, de los animales y de los elementos. La naturaleza pasó de ser venerada y respetada a ser explotada y codiciada, y los metales que de ella emanaban se convertían en la desgracia de unos pueblos que vieron morir a sus gentes y caer a sus guerreros como arroz.
No es que aquí todas las etnias fueran pacíficas, ni que nuestros primeros pueblos fueran remansos de perfección y armonía. Pero nunca por estas tierras se había visto tanta codicia, tantos atropellos y tantas desgracias juntas como cuando llegaron los europeos que en su afán de dominio vinieron a imponerse sin apreciar la nobleza y el esplendor de los habitantes de estas tierras.
Algunos personajes del nuevo mundo se dejaron convencer, y aun siguen convencidos, de la supuesta grandeza y esplendor de las culturas europeas. Seducidos por la magia de los castillos medievales y por los grandes guerreros acorazados, continúan mirando a nuestros pueblos indígenas como etnias inexplicablemente rezagadas en el tiempo mientras que abundan los elogios para el viejo continente lleno de historias milenarias y grandes civilizaciones.
Sin embargo, se olvida la sangre derramada que ayudó a formar las naciones europeas y a levantar sus imperios. Se ignora que son potencias precisamente por llevar este modelo colonialista hasta los más remotos rincones del planeta sin importar a quienes afectara y si importar a quienes sometieran a su paso. Las joyas de los monarcas del viejo continente y sus imperios se fortalecieron con el oro y la plata que llegaba del continente americano. Aunque al final gran parte de esta riqueza quedó dilapidada en financiar guerras expansionistas y reformistas a través de toda Europa.
Las piezas y los artefactos precolombinos que quedaron fundidos en los bancos, en las arcas de los monarcas europeos, en el vaticano, o que son expuestos en los museos de las grandes capitales del mundo, llevan consigo un pedazo de nuestra historia, un fragmento de nuestro pasado. Es lamentable que este sea el único recuerdo de muchos de los pueblos ancestrales que habitaban el continente americano. Esto hace más difícil conocer lo que realmente pasó antes de la conquista ya no desde la perspectiva del vencedor sino desde nuestro propio punto de visto.
Sin embargo, la historia también sigue viva en los pueblos indígenas que se resisten a perecer y que por el valor de sus ideas debemos apoyar y dar un mayor espacio de participación en la sociedad. El despertar de la memoria también implica que todos nos sintamos parte de ella, que acojamos su cultura y que respetemos y apreciemos el legado de quienes fueron y son nuestros ancestros y que aun habitan el nuevo mundo para así poder reescribir la historia.
jueves, 15 de julio de 2010
La Era del Petroleo
Es necesario un cambio de rumbo, una clara alternativa al consumo de energías fósiles para preservar los diversos ecosistemas y poder sostener la vida en el planeta. Aunque el petróleo ha permitido la movilización de bienes a escala global, la creación de grandes industrias y la producción en masa con el acceso de millones a las comodidades del mundo “civilizado” , factores importantes en el crecimiento de la economía mundial, su uso igualmente implica la degradación acelerada del medio ambiente y la implementación de políticas económicas que conllevan una mayor desigualdad y el incremento en la pobreza con costos incalculables para el planeta y buena parte de la población que en él habita.
jueves, 17 de junio de 2010
Marea Negra

Las soluciones tampoco son prometedoras. Quemar el crudo que queda en la superficie, colocar barreras físicas en las costas, o utilizar poderosos disolventes como el corexin del cual ya se vertieron más de 2.5 millones de litros durante el primer mes de la fuga, poco impactan el grueso del derrame. Este y otros poderosos detergentes perduran en el ecosistema por algún tiempo y algunos expertos ratifican que no son seguros para la fauna marina y su impacto a largo plazo tampoco ha sido cuantificado. Las graves consecuencias de la llegada del crudo en los manglares y otras zonas costeras, es que allí nacen y se reproducen gran parte de los animales marinos al igual que numerosas especies de aves, reptiles y anfibios ahora cubiertos de petróleo y con su hábitat totalmente destruido.
En el Golfo de Méjico existen en la actualidad más de 4000 plataformas activas extrayendo gas y petróleo de profundidades que van hasta los 9000 metros. Así mismo, se divisan grandes planes de explotación en las costas africanas, al igual que en países como Brasil y Canadá, mientras los avances tecnológicos hacen posible la exploración y extracción de reservas antes fuera del alcance de las grandes corporaciones.
La industria petrolera y los propios gobiernos de países que controlan las reservas quieren dejar de ser regulados, de lidiar con el escrutinio público y de desligarse de cualquier obstáculo que algún gobierno o entidad les imponga para su explotación. La fauna, la flora y incluso las comunidades costeras que viven de la pesca y el turismo poco importan para los intereses económicos de quienes se lucran con el petróleo. BP por ejemplo, ha demostrado estar más interesada en sus accionistas que en el bien público. Las repetidas multas por falta de control y manejo seguro del personal y de sus instalaciones, la retención de información valiosa sobre el derrame, los repetidos problemas en sus refinerías que en Marzo 23 de 2005 causaron la muerte de 15 trabajadores al igual que en Marzo 2 de 2006 en donde más de 200.000 galones de petróleo se derramaron en Alaska por falta de mantenimiento en los oleoductos, muestran por parte de BP una realidad opuesta a su mensaje de conservación e interés por el público.
sábado, 17 de abril de 2010
La Maquila

Hace dos años, Carmen había dejado a sus padres en una pequeña parcela al sur del país y se había embarcado en la aventura que la llevaría en busca de una vida digna y de un buen empleo para poder enviar algunos pesos a su familia. Pero la situación sería muy distinta. Todo se quedaría en sueños de progreso, de salir de pobres.
Tan pronto como llegó a Ciudad Juárez se enlistó en la primera empresa que encontró y luego de unos exámenes médicos y una prueba de embarazo rutinaria para ellos asegurarse de que no sería un pasivo para la compañía, la contrataron de inmediato.
Con tan solo 17 años, Carmen comenzó a coser mangas. Tenía experiencia pues su abuela le había enseñado el oficio desde que tenía uso de razón. Pero esto era diferente. Las agujas de la maquina se movían a una velocidad impresionante y amenazaban con cercenarle los dedos. Todo estaba milimétricamente calculado por los ingenieros y solo se podían gastar 30 segundos en cada camisa. No había tiempo para pensar, ni para el cansancio, ni mucho menos para quejarse. Las caricias de su abuela ahora se convertían en los gritos despiadados del supervisor y los insultos airados de las compañeras porque su lentitud hacia atrasar toda la cadena de producción y perdían dinero.
No entendía como ella era la culpable y no la empresa si siempre trataba de hacer lo mejor, de ser más rápida. Ganaba tan poco que tan solo le alcanzaba para pagar una habitación que la misma compañía le consiguió y que compartía con otras 3 mujeres, todas igual de jóvenes. El resto del dinero lo empleaba para comer algún bocado en la noche ya que los descansos de 3 minutos cada dos horas en el día no le alcanzaban ni para alimentarse.
En los dos años que duró trabajando para la maquila estuvo tentada a seguir a algunas de sus compañeras. Las veía cuando consumían drogas antes de cada turno o las que les suministraba alguno de los supervisores para que trabajaran más rápido y produjesen más. A estos, en cambio, les tocaban los jugosos bonos por el aumento de producción con que compraban autos lujosos o se iban de paseo a algún lugar exótico durante las vacaciones. Carmen tampoco se había dejado tentar por los favores que los supervisores otorgaban como descansos más largos o aumento en el sueldo a cambio de acostarse con ellos.
Un día no aguantó más. Se cansó de ser autómata, del trabajo que le quitaba lentamente el aire y la vida y se quejó con el presidente del sindicato, a quien se le veía frecuentemente con el gerente de la empresa. Al día siguiente la llamaron para que firmara un papel de despido voluntario sin beneficio alguno y le mostraron pruebas de videos y conversaciones que le habían grabado en su sitio de trabajo, en el baño y hasta en el dormitorio en donde tenían cámaras para supuestamente cuidar a los trabajadores. Miró el papel, lo rasgó indignada, dijo que se iba a quejar ante las autoridades y se fue. A la salida tomó un autobús y nunca llegó a su destino. Ni a su dormitorio ni a la finca de sus padres. Nadie volvió a preguntar ni a saber de ella.
* Los homicidios de mujeres en la ciudad fronteriza de Juárez (Méjico) según las autoridades se estiman en unos 400 desde el 2003, pero muchos estimativos locales hablan de más de 5.000 casos. La mayoría son mujeres jóvenes entre 12 y 22 años de edad que llegan de zonas rurales a trabajar en las maquilas. Muchos de estos crímenes siguen en la impunidad. Para mayor información visite:
http://www.mujeresdejuarez.org/
lunes, 29 de marzo de 2010
La Mujer en la Sociedad
Sin embargo, la realidad puede superar con creces a la fantasía. Las mujeres han sido, en su mayoría, menospreciadas y atormentadas a través de la historia. Por ejemplo, el rey de Inglaterra, Enrique VIII, en el siglo XVI mandó a ejecutar a una de sus esposas durante su reinado, Catalina Howard, cuando esta apenas tenía 18 años por supuesto adulterio, a pesar de que él se casó diez veces y tuvo numerosos hijos e hijas ilegítimos. Así mismo, a mediados del siglo XX, se seguían quemando brujas y conjurando exorcismos en los Estados Unidos. Damas solteras o viudas, muchas veces adineradas, eran condenadas más por robarles sus posesiones que por la impureza de su alma. Incluso hoy en día, la violación se sigue utilizando como un arma de guerra, su rebelión a las normas sigue siendo mal vista o castigada en varias culturas y el derecho al voto femenino es restringido en varios países. Igualmente la participación de las mujeres en el manejo de las empresas, los gobiernos y en la misma sociedad es bastante diezmada.
Es un problema que toca las raíces mismas de cada cultura. En las religiones modernas, el rol de la mujer es casi siempre secundario. En el Catolicismo, por ejemplo, se impide que el género femenino imparta la eucaristía o absuelva los pecados mientras Adán se convierte en la pobre víctima de la tentación de Eva. Del mismo modo, en ciertas facciones del Islam la poligamia -solo para los hombres- es permitida, al tiempo que se predica la salvación eterna en un paraíso colmado de mujeres vírgenes. Así mismo, los monasterios budistas son liderados por hombres. A las mujeres, en ciertos grupos religiosos, les está prohibido entrar a lugares sagrados y su papel es contrario a las leyes que mantienen la armonía cósmica. En el Hinduismo los maestros espirituales son todos hombres y muchas veces son obligadas a casarse en matrimonios arreglados y hasta a abortar sin derecho a escoger autónomamente su futuro.
La religión es solo uno de los eslabones en la cadena de desigualdad y sumisión. De manera similar el sistema político -llámese socialismo, comunismo o capitalismo- exhorta a las mujeres a seguir a los líderes, en su mayoría hombres, a leer los textos doctrina de cada sistema, todos escritos por hombres, y a acogerse al pie de la letra a las normas y a las leyes, generalmente escritas por hombres y para hombres. Las cuotas políticas de las mujeres, en la mayoría de países, no se cumplen y siguen siendo vistas como amas de casa con ideas feministas que solo buscan perturbar el poder.
La responsabilidad de esta desigualdad de géneros es de los hombres y en parte de las mismas mujeres. Ellas son exhibidas como objetos sexuales en los medios para vender desde una cerveza hasta un cuaderno. La sociedad ha normalizado la prostitución, el irrespeto con la mirada, los piropos vulgares (acoso sexual) y hasta el abuso dentro y fuera de la casa por esposos, parientes, novios, amigos o desconocidos que las culpan siempre por incitadoras. Las víctimas se convierten en culpables. Expresiones tan comunes como ¡sea varón! o ¡no llore o corra como una niña! denotan ese espíritu machista de ver a la mujer como a un ser inferior. Y algunas mujeres son forzadas a seguir o nacen en sistemas patriarcales en donde ese patrón de explotación comercial y de sumisión, en buena parte responsabilidad del sistema educativo y de crianza, las endoctrina para que sean obedientes, débiles y dependientes, y su meta en la vida sea casarse y atender al esposo. Aunque la situación ha cambiado aun queda mucho por hacer para lograr la tan anhelada igualdad en el complemento de los géneros.
miércoles, 17 de febrero de 2010
Agua

Las primeras formas de vida que surgieron en el planeta aparecieron en el agua; las grandes civilizaciones en regiones como Egipto o Mesopotamia debieron gran parte de su desarrollo a la cercanía con el agua; incluso, ciudades como Hong Kong, Nueva York, Montreal, París, Vancouver y Buenos Aires, se siguen desarrollando gracias a que limitan con grandes cuerpos de agua.
No obstante, y a pesar de su importancia, se sigue polucionando y derrochando en cantidades alarmantes. Nuestro planeta cuenta con una superficie que en un 70% está cubierta del preciado líquido, del cual el 97% es salado y solo el 0.5% del agua en el mundo es fresca. Igualmente, del agua que utilizamos se estima que la industria, en países desarrollados, emplea entre el 50% y el 80% (World Business Council for Sustainable Development, 2009), mientras que la agricultura entre un 10% y un 80% de la misma, dejando solamente entre un 5% y un 10% para el consumo humano.
Es verdad que hoy en día la concientización es mayor, su uso ha disminuido y el acceso de la población mundial a fuentes hídricas potables ha mejorado sustancialmente -1.6 billones de personas desde 1990 (The United Nations World Water Development Report 2006)- pero aún queda un largo camino por recorrer.
De algún modo hemos borrado con el codo lo escrito con la mano. La deforestación sigue causando el secamiento de cuencas, el desbordamiento de ríos, y las inundaciones frecuentes. Los páramos se incendian, la erosión, por falta o exceso de agua, acaba con millones de hectáreas cultivables cada año, los acueductos se desecan, la nieve desaparece y el calor y la sed cercan comunidades enteras sobre todo en países en vía de desarrollo.
Cinco millones de personas mueren al año por problemas relacionados con la falta de agua potable. Es un problema de acceso. Mientras ríos y lagunas se convierten en bienes “privatizables” mucha gente muere de sed y otra se da el lujo de comprarla en botella a veces casi tan pura como la del lavabo. Un creciente y jugoso negocio.
Este 22 de Marzo, en el día del agua, debemos recordar lo importante del acceso de este preciado líquido para nuestras vidas y así mismo, estamos obligados a regular su consumo. Este acceso debe ser declarado un derecho fundamental tan importante como la vida misma. De la conservación y el manejo adecuado del agua dependemos todas y todos.
